Afrontar tus miedos, superar los obstáculos, no obstruirte en ti mismo… en definitiva, saber rectificar.
A veces estamos tan inmiscuidos en nuestros pensamientos que no escuchamos los gritos que vienen de fuera, esos gritos claros y concisos que nos muestran nuestros fallos y nos ayudan a enmendar nuestras taras, por el contrario, hacemos caso de esa vocecita que tenemos dentro nuestra, esa vocecita que, aunque fina y diminuta puede más que el griterío alborotado de la razón.
¿Qué hacer entonces? Simplemente aprender a discurrir y contar hasta 3 antes de decir algo, no obstante alguien dijo una vez que “los tontos dicen lo que piensan, sin embargo, los sabios piensan lo que dicen”
A pesar de la dificultad que pueda entramar el hacer caso omiso a nuestro orgullo, a veces, es mejor tragárselo para poder hacer lo correcto, no taparse los oídos cuando alguien nos intente demostrar lo contrario a lo que tenemos en nuestra mente, afrontar nuestros miedos, el miedo a equivocarse para comenzar a formar una sociedad seria y sin tapujos, pues, a veces tus miedos se esfuman de repente y sigues con tu vida.
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