Escribir… pensar… sentir… vivir… distintas palabras para un mismo concepto, un concepto igualitario para diferentes palabras. En todas hay más de un camino por el que deambular y por tanto más de una decisión que debes tomar. ¿Cómo se aprende a llegar a buen fin con tanta incertidumbre?, esta, amigos, es una pregunta sin respuesta aparente, pero con otra equidad para todas ellas. No se aprende, simplemente se hace, día a día, paso a paso, al igual que yo no me siento con un pensamiento predefinido para empezar a escribir, sino que dejo que mis dedos se posen sobre las teclas del ordenador, dejo que la pluma haga su labor sobre el blanco tapiz, déjome sentir sin reglas prioritarias ni ordenamientos abstractos, vivo sin organizar cada día, sin un calendario establecido; dejo que el día a día pase y me lleve con él. No dejo que el orden lógico del ayer me temple en mis conductas del mañana, pues eso solo conseguiría mermarme. Escribir… pensar… sentir… vivir… cuatro palabras que para mí solo significa dejarse llevar sin mirar atrás… sin arrepentirme de nada anterior, simplemente mirar por el retrovisor de reojo para no cometer los fallos de antaño, pero, como bien dije anteriormente, sin arrepentirme de dichos fallos, porque, para mí no lo son, pues me sirvieron para poder avanzar sin volver a cometerlos…. Sentarme y escribir sobre los sentimientos que vienen y van, sin que permanezca algún pensamiento claro, escribir sobre los sentimientos que me hacen pensar en la vida…. Dejarse llevar… porque si te enfrentas a ellos, a veces, tus miedos se esfuman de repente y sigues con tu vida.
El sabio y la vida (III)
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Interesante nube de ideas y evocadora mezcla de conceptos. Me parece genial que puedas liberar tu cerebro de esta forma y dejarte llevar, me inspira un sentimiento como de ser y no ser a la vez… la individualidad llevada al extremo de fusión con el universo.
Un día, con el tiempo, hasta esos miedos que se esfumaron se recuerdan con cariño. Porque fueron tuyos. (Pero sólo los que se esfumaron).