El mundo se para… todo a tu alrededor se detiene. Quedas absorto con tu mirada en un punto fijo y te pones a pensar…
La vida, lo real, lo ficticio, lo sencillo, lo complicado, lo obstuso… tus pensamientos vuelan mientras el Tic-Tac del reloj suena minúsculo en la infinidad de tu mente. El tiempo pasa sin percatarse que estás ahí sentado… se va deteniendo… . Evadido de toda otra preocupación, traspasas tu mente a ese mundo lejano, donde no hayas otra realidad que la ficticia, donde no existen los “por qué”, los “cómo” o los “cuandos”… . Donde te sumerges en la piscina de la nada y nadas hacia el fondo, sumergiendote en sus pensamientos, en sus ideas y acontecimientos…
¡PAM!
… El tiempo comienza a reanudar su marcha, parece viejo, aunque cada vez va más deprisa… vuelves a la realidad, la lógica comienza a apoderarse de ti, te das cuenta de que el reloj se ha caido, lo pones derecho… media noche, tres horas han pasado ya… cierras el libro, destapas la cama y te acuestas…
